fortheplanetEl pasado 13 de diciembre concluyó la Conferencia de las Partes (COP) 21 celebrada en París. Este mismo día se anunció a bombo y platillo que después de semanas de intenso trabajo en equipo se había alcanzado un acuerdo. Un acuerdo que tildaron como histórico. Y lo fue. Porque hasta entonces no se había logrado un consenso de tal alcance internacional sobre las causas del cambio climático y la necesidad de actuar al respecto.

Sin embargo, las declaraciones oficiales, artículos, críticas etc. sobre los contenidos de este acuerdo y su alcance han sido muy variados. Desde aquellos más optimistas que hablan con júbilo de un acuerdo sin precedentes en la lucha contra el cambio climático. A aquellos más pesimistas que hablan de fracaso. Y entonces muchos nos preguntamos, ¿y quién tiene razón? Pues según se mire. ¿Es un acuerdo positivo? Sí. ¿Es suficiente para mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2°C y así evitar consecuencias catastróficas? Pues según los expertos del clima no lo es, o por lo menos no da garantías de que vaya a ser así.

El acuerdo ha sido firmado por 193 países, entre los que se encuentra Estados Unidos y China. Es un acuerdo vinculante, pero solo por partes. En particular, la parte que se refiere a los objetivos de reducción de emisiones de carbono no lo es. Dicen que es porque si no Estados Unidos no podía firmar el acuerdo ya que no conseguiría la aprobación en el Senado (logística administrativa). Tampoco lo es la financiación en medidas de mitigación para los países menos desarrollados a la que se han comprometido los países firmantes, con lo que las garantías de que esto ocurra no son totales.

Y hay algo que suena raro. Los países se comprometen a alcanzar el máximo de emisiones de carbono lo antes posible. Por ejemplo China, con un problema terrible de contaminación, prevé que lo alcanzará en 2030. Esto significa que aún no hemos tocado fondo, y hasta que no lo hagamos las cosas no mejorarán.

Y aunque el acuerdo se presenta como el fin de la era de los combustibles fósiles, según los expertos no se plantean medidas suficientes para lograrlo a tiempo para cumplir el objetivo de 1.5 – 2°C. En el acuerdo se identifica a los combustibles fósiles como el origen del problema, sin embargo no contempla medidas que promuevan su abandono a corto plazo en beneficio de tecnologías renovables. El acuerdo apuesta por la captura y soterramiento de emisiones, y por los mercados de emisiones. Es decir, en vez de apostar por la prevención evitando la emisión en un primer instante, apuesta por su almacenaje contenido, que no su eliminación y su comercialización.

Además, las medidas adoptadas en el acuerdo no entrarán en vigor hasta 2020, lo que supone cuatro años de parón en la lucha contra el cambio climático.

Lo que sí parece que hay consenso es que este acuerdo supone un paso adelante. El acuerdo es sin duda un avance y una confirmación de que la lucha contra el cambio climático se encuentra al fin como una prioridad en la agenda política mundial. Durante la COP21 se han hablado de muchas medidas y propuestas, en particular sobre las energías renovables, que han quedado excluidas de este acuerdo, pero eso no significa que no logren implantarse como parte de estrategias nacionales. Además, los compromisos adoptados se revisarán al alza cada 5 años, lo que asegura su revisión y supone un progresivo avance.

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