¿Debe seguir apoyando la Unión Europea a El Salvador, uno de los países más violentos del mundo? Esta fue la pregunta que planteaban algunos eurodiputados cuando el 6 de marzo el ministro de asuntos exteriores de El Salvador, Hugo Martínez, realizó su presentación sobre el Plan El Salvador Seguro (PESS) en la delegación de EUROLAT del Parlamento Europeo.

Para ayudar a mitigar esta duda, Ramón Jauregui, Presidente de la Delegación en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, dio la palabra a CONEXX para que explicase la situación que se vive ahora mismo en El Salvador partiendo de la base de la manera en la que se cuantifica la violencia.

Puede que un día no puedas acudir a un hospital, a una escuela o acceder a cualquier servicio público, simplemente por no poder cruzar una calle prohibida

 

La violencia en El Salvador

El principal indicador de medición de la violencia de un país suele ser la tasa de homicidios. Sin embargo, gracias a nuestro trabajo en el país, sabemos que son muchas las aristas de la violencia. Por unos instantes vas a meterte en la piel de un salvadoreño. La presencia de pandillas en las ciudades, controlando el territorio donde vives o trabajas, condiciona absolutamente tu día a día, sin que esto tenga un reflejo en número de homicidios. Igual un día ya no puedes acudir a un hospital, a una escuela o acceder a cualquier servicio público, simplemente por no poder cruzar una calle prohibida.

Y eso también es violencia. Igual ya no puedes trabajar, simplemente porque tu municipio está en la lista negra de las ofertas laborales. Violencia. Puede que un día tengas que cerrar tu negocio simplemente porque no ganas lo suficiente para pagar la extorsión. Más violencia. También puede que algún día, al llegar a casa veas una marca en la puerta, algo que quiere decir que dispones de 24 horas para abandonar tu hogar, a tus vecinos, a tu comunidad y empezar una nueva vida.

El machismo, a pesar de su extremada violencia, no es percibido como un drama, ni como un reto básico de futuro

Posiblemente, lo más asombroso para el ciudadano europeo es el miedo instalado en el día a día: el miedo a tomar un autobús, a pararse en un semáforo, a ir andando por la calle o a flirtear con una persona que, sin saberlo, está relacionada con una pandilla. Aún así, lo peor de la violencia es el secuestro de los planes de futuro de la ciudadanía, el robo de la esperanza de una sociedad en armonía y la normalización de una violencia que se reproduce en escuelas, empresas y en el seno de las familias, con un machismo que a pesar de su extremada violencia no es percibido como un drama, ni como un reto básico de futuro.

Proyecto MuniciPaz

CONEXX-Europe se comprometió con este país y con esta sociedad a través del proyecto MuniciPaz. Gracias a la financiación de la UE, desde 2015 estamos apoyando institucionalmente a las alcaldías de Delgado y Cuscatancingo a capacitarse en prevención de violencia, apoyando técnicamente a las instituciones responsables de monitorear la violencia en los territorios y fomentando la participación en comunidades y escuelas para que los salvadoreños y las salvadoreñas perciban que la construcción de la paz y la prevención de la violencia les necesita como líderes y lideresas de un futuro que no deben decidir las maras.

Plan el Salvador Seguro (PESS)

Naturalmente, consideramos que el PESS ha sido de gran ayuda para MuniciPaz. En primer lugar porque ha visibilizado el problema de la violencia, poniéndolo como la máxima prioridad de la agenda política y social del país. Y, en segundo lugar, porque ha conseguido articular la participación de muchas instituciones públicas, privadas, sociales e internacionales, elaborando un plan de intervención compartido en distintos municipios del país con 5 ejes de actuación. De esta manera, se han recuperado espacios públicos y se ha activado la participación ciudadana en muchas comunidades.

Es fundamental conseguir que los niños y niñas estén a tiempo completo en la escuela

En nuestra intervención en el Parlamento Europeo no sólo alabamos de esta la iniciativa, sino que recomendamos que en las próximas fases del PESS se incorporen mecanismos de flexibilidad que se adapten a las características de la violencia, y también que se vayan añadiendo otros objetivos relacionados con otras esferas fundamentales de la violencia salvadoreña, menos visibles, más arduas.

Por último, expusimos nuestro deseo, compartido con la sociedad civil salvadoreña, de que la UE siga comprometida con los proyectos como el de MuniciPaz, que constituyen un complemento imprescindible para mejorar los procesos de cambio. A la cancillería salvadoreña le instamos a que aumente los presupuestos del Ministerio de Educación para dotar de infraestructuras y medios a las escuelas, para que los niños y niñas estén a tiempo completo en ellas, sin abandonar los estudios para recalar en las pandillas, para que el futuro del país se fundamente en generaciones nuevas de personas libres de violencia.

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